Dr. Eduardo Szwarcer

CIENCIA Y CONCIENCIA

 

 

Mi egreso de la Facultad de Medicina se produjo en una época en que el mundo parecía abrirse y sonreir. Me sentía un poco prisionero de la actitud algo acartonada y la mirada biomecánica respecto de las enfermedades de los médicos, pero reconozco que estaba muy lejos de saber qué era ser médico.

 

Como clínico trabajé en el Hospital Ramos Mejía, en Clínica Médica, con pacientes con trombosis, y así empezó una apasionante búsqueda de mejor entender el problema que afecta a tanta gente en el mundo, en las venas y en las arterias en todo el cuerpo, en forma de infartos de miocardio o cerebrales, y aún ser causa de abortos repetitivos en personas con alteraciones sanguíneas predisponentes.

Hice investigación en la Municipalidad de Buenos Aires, gané una beca para trabajos experimentales en perros, trabajos que significaron un primer premio en investigación clínica de Laboratorios Abbot, y otros que presentaría luego en Inglaterra junto al Dr Ricardo Giuliani, con quien llevo trabajando muchos años. Eso abrió la mirada al extranjero, y en Francia seguí trabajando en este campo, en el Hospital L´Hotel Dieu, junto al Dr Michel Samama. También comencé a incursionar en el fascinante proceso de los trabajos de investigación clínica, uniéndome al Grupo ECLA (Estudios Cooperatativos Latinoamerica), y al International Stroke Trials de Edimburgo, lo que me llevó a visitar muchos centros de trabajo en el mundo, y conocer científicos brillantes, y a trabajar en estudios clínicos internacionales con USA y Canadá.

Consecuencia de esto, contribuí a crear y llegué a dirigir el Consejo de Stroke de la Sociedad Argentina de Cardiología, y a colaborar y dirigir el Grupo Argentino de Trombosis y Hemostasia, entre otros.

 

Paralelamente, mi sed de entender a la gente y su sufrimiento siguió acuciándome hasta el 2001, en que la fortuita circunstancia de la crisis económica local hizo desaparecer mi lugar de trabajo durante muchos años en el Instituto de Cardiología del Hospital Español como Jefe de Hematología, Trombosis y Hemostasia, que cerró.

 

Esto permitió que completara estudios de Oncología en USAL, y trabajara durante algunos años durante esa formación, en el Instituto Oncológico Henry Moore. Fue allí que a raíz de participar del tratamiento y seguimiento de pacientes oncológicos, volví a pensar en el enorme espacio que existe entre recibir un tratamiento medicamentoso, y una asistencia médica más holística. Estimulado por los Dres Gustavo Gercovich y Ernesto Gil Deza (Directores General y de Docencia del Instituto Henry Moore), no sólo hice la formación oncológica, sino que tuve oportunidad de viajar a diversos centros universitarios y médicos en USA para interiorizarme acerca de Oncología Integrativa, y de organizar algunas reuniones científicas en el Instituto acerca de esta temática.

Paralelamente trabajé junto a la psicóloga que coordinaba talleres con los pacientes oncológicos en el Instituto durante algunos años, aprendiendo sobre manejo de grupos y apoyo a los pacientes y familiares. Este trabajo y lo aprendido en USA me permitió unir la mirada humanística y transpersonal y las técnicas de relajación, yoga, respiración holotrópica, y meditación que estaba incluyendo en mi trabajo de sostén para los pacientes con cáncer, y me llevó a profundizar en Psicooncología, un área en ese momento en pleno desarrollo, a partir del trabajo de Jimmy Holland, que desde 1977 en el Servicio de Psiquiatría del Memorial Kettering Cancer Center  intentaba responder a la pregunta: “qué puede aprenderse acerca de los problemas de los pacientes con cáncer y cómo tratarlos”.

 

Estos pacientes suelen estar anonadados por el diagnóstico, con numerosas pérdidas y discomfort, y verse obligados a someterse a procedimientos sucesivos y la experiencia es abrumadora y atemorizante, muchas veces con la sensación de estar atrapados en el movimiento de una gran pieza de maquinaria compleja.

 

Para aquel momento los médicos comenzaron a pensar en la relación entre el impacto de esta odisea y el hecho de que los estados emocionales juegan un importante rol en la tolerabilidad al tratamiento, y tal vez, en los resultados del mismo, o aún en la sobrevida.

 

Estos estados influencian con seguridad el curso del tratamiento, la adaptación a la enfermedad, y en modos aún no totalmente desentrañados, la evolución y el resultado del tratamiento. Para mediados de los 80, la psicooncología se transformó en una subespecialidad de la oncología y de la psiquiatría en USA, con su propio cuerpo de conocimientos.

 

Esta especialidad se ocupa de la respuesta psicológica del paciente con cancer, de su familia y cuidadores, y los factores psicológicos, sociales y conductuales que influencian el riesgo, la detección y la supervivencia, y es de su área el entrenamiento no sólo el aprendizaje oncológico, sino la formación de psicooncólogos y la investigación en aspectos humanísticos, éticos, y espirituales en pacientes, de estudios de psico-neuro-inmuno-endocrinologia, y de la calidad de vida como variable de estudios clínicos.

 

Las Constelaciones Familiares:

Las constelaciones familiares se llamaron originalmente en alemán “Posicionamiento Familiar”.

 

Es un procedimiento desarrollado por Bert Hellinger, filósofo y psicoterapeuta alemán, que vivió como misionero en Africa, y que luego sintetizó usando un gran abanico de miradas terapéuticas (Guestalt, Hipnosis Ericksoniana, PNL, Visualizaciones, Psicología Sistémica)

 

Se aplican en este procedimiento conocimientos derivados de su experiencia de  vida y experimentación vivencial con pacientes a lo largo de mucho tiempo. Entre otras cosas, los sus descubrimientos de los “Ordenes del Amor” y “Ordenes de la Ayuda”.  Los primeros son los principios que regulan con fuerza de ley las relaciones establecidas por los seres humanos en los grupos que conforman y a los cuales pertenecen, y Ordenes de la Ayuda son los que deben tenerse en cuenta para prestar una ayuda real, que resulte eficaz. Estos hallazgos, junto a la aplicación de principios de las varias disciplinas que Bert Hellinger transitó se concretaron en las Constelaciones Familiares.

La experiencia demuestra que el aprendizaje, reconocimiento y aplicación de estos Ordenes en la propia vida promueve una ampliación de la conciencia, una nueva comprensión acerca de viejas problemáticas, un estímulo para el crecimiento y el desarrollo personal, y una renovada actitud en la vida de relación, redundando en una mejor calidad de vida.

Las constelaciones son particularmente usadas por profesionales de la salud, educadores, coordinadores de grupos, abogados, mediadores, acompañantes terapéuticos, enfermeros, psicopedagogos, empresarios, jefes, trabajadores sociales y comunitarios, directores de instituciones, líderes de equipos, y otros por el valor de esta mirada sistémica y su aplicabilidad en sus áreas de trabajo. Sin embargo, en el ámbito médico y psiquiátrico no son muy conocidas o aplicadas.

Se basan en modelos y estructuras de relación relevantes para la existencia así como sus modificaciones . Se trata de adquisición de sutileza en la percepción y la capacidad de compenetración en el encuentro terapéutico en relación al estado del cuerpo y del alma de las personas. Al incluir aspectos contextuales en estas formas de ayuda y acceso a los enfermos y su mundo, se enriquece la mirada y se logran alcances mayores.

 ¿Por qué me interesé en Constelaciones Familiares en relación a las enfermedades? ¿Por qué toleramos la enfermedad?

 

 

Mientras el modelo de enfermedad solventado por la previsión médica sea el biológico/mecánico, y la condición previa para lograr el pago de los costos siga siendo el resultado de los estudios clínicos controlados y basados en evidencia sobre la efectividad de un proceso curativo (excluyendo lo sanador), es posible que no se produzcan grandes cambios, ya que la idea de proceso curativo basada sólo en prácticas medicamentosas o invasivas excluye otros posibles medios de sanación.

 

La medicina tradicional enfoca su mirada en erradicar la enfermedad, en la curación.

Pero hoy en día la idea es incluir también

Y tan es así que ya hoy se incluyen en los análisis de beneficios para la salud estudios controlados que usan muy diversas técnicas no médicas como musicoterapia, meditación, yoga u otras, pero, aunque estas propuestas pueden resultar beneficiosas, finalmente suelen no estar cubiertas económicamente.

 

Por ese motivo es posible que sólo se apliquen otras metodologías de ayuda sólo cuando la medicina tradicional no haya podido ofrecer alivio a las molestias

 

La mirada de las constelaciones permite observar el contexto relevante para la enfermedad, la actitud del paciente en relación a ella, y los hechos en modelos de las relaciones y dinámicas familiares a menudo ocultas o “lealtades invisibles”. Este trabajo permite devolver a los miembros de la familia sentimientos, tareas o implicaciones adoptadas del destino de otros y causadas por el amor inherente al vínculo, al igual que soltar anhelos infantiles o fomentar recursos propios frente a la enfermedad. Ver estos contextos de dinámicas familiares e implicaciones transgeneracionales permite que la enfermedad y la salud resplandezcan con nueva luz y las comprensiones logradas con las constelaciones de síntomas y enfermedades constituyan un enfoque holístico de la persona enferma.

 

No discutimos acá el valor de la medicina, cuyos fantásticos logros en tantas áreas son incuestionables. Se trata más bien de una ampliación del campo de interés de la salud

 

Ya quienes usan homeopatía han visto que el cuerpo está capacitado para reestructurarse de inmediato como respuesta a un impulso correspondiente, y que los síntomas o enfermedades aún severas pueden retirarse en un corto lapso de tiempo. Es posible entonces que mediante distintos procedimientos se creen las condiciones para ayudar al proceso de autocuración

 

Aquí, en Constelaciones se considera la enfermedad como una función, y un intento de solución. La mirada se enfoca en la sanación, en la “autocuración”, ya que se trata de liberar fuerzas hacia la solución. Y esto se relaciona con el si a la vida (tomar a los padres), a reconocer lo que es, a soltar conductas relacionadas con el amor ciego, salir de implicaciones, fomentar recursos propios, cambiar la actitud frente al destino y frente a la muerte. Este trabajo, de gran potencialidad si uno mira las experiencias aisladas de investigadores en el área, siento que justifica una exploración en profundidad.

En la formación mía en este campo noté que sucedían varios fenómenos de interés relacionados con las enfermedades: la enfermedad o el síntoma pueden estar señalando algo inconsciente, algo no resuelto en el plano el familiar y/o personal, y transgeneracional. Y que eso puede mirarse, y que hay un camino hacia la solución, hacia la sanación. Y tal vez hacia la curación. Y digo tal vez porque aquí entran en juego otras cosas, como por ejemplo cuál es la actitud profunda de una persona frente a una enfermedad. Realmente quiere curarse? Cómo está realmente frente  a la enfermedad y la muerte? También se ve que hay un modo diferente de trabajar con la muerte y con el destino. Que hay formas de trabajar con la culpa y de crecer a través de ella. Que es posible ganar fuerza y poder interno a raíz de un síntoma o una enfermedad, que no necesariamente significa una derrota (como  muchas veces se mira en medicina). Que es importante reconocer lo que es . Que por amor puede uno enfermar y aún morir (amor ciego), que por implicación con el destino de otros se puede sufrir y enfermar. Además, desde el campo psicológico se ha visto que ciertas intervenciones psicológicas mejoran la sobrevida, y este tipo de intervenciones me parecen entonces de gran interés.

 

 

Las intervenciones psicológicas modifican la sobrevida?

Se ha demostrado que las intervenciones psicológicas pueden modificar la sobrevida.

Desde los años 70 se sabe por estudios bien diseñados y publicados en revistas de prestigio médico mundial, que las intervenciones psicológicas pueden modificar la sobrevida, aunque aún hacen falta resultados amplios concluyentes. En  esos estudios iniciales (Spiegel D el at) llevados a cabo inicialmente con mujeres con cáncer de mama avanzado con metástasis, comparando un grupo de pacientes que concurría a terapia de sostén y expresividad vs otro grupo control , se observó diferente respuesta endócrina y calidad de vida, y también diferente sobrevida, como consecuencia de una intervención puramente psicológica. Esto marca la importancia de incluir las intervenciones psicológicas, como parte de la oferta de tratamiento en enfermedades aún muy graves.

 

Usando Constelaciones con pacientes psiquiátricos, Bert Hellinger también mostró que estos padecimientos también pueden mirarse de otro modo, y que hay ciertamente formas de aproximación no medicamentosas que merecen explorarse. Por qué?: Porque la gente en general está sobremedicada, la psiquiatría se ha transformado en una especialidad muy dependiente de fármacos, y creo que no está resolviendo los problemas en profundidad. De hecho, hay como un consenso mundial de que la psiquiatría está en crisis en el mundo

 

La Psiquiatría está en crisis?

 

Las constelaciones, en relación a depresiones, trastornos de la personalidad, trastornos en el aprendizaje, e incluso en las esquizofrenias se muestran de gran interés. Este es un campo donde más se nota el fracaso de la atención psiquiátrica, que se enfoca mayormente en el uso de fármacos . Para poder recetarlos se han construido rótulos para un conjunto de síntomas como si fueran enfermedades reales. Los psiquiatras tratan de “ubicar o encasillar” a los pacientes “rotulados como enfermos”, y consecuentemente usan fármacos. Según algunos estudios publicados, este enfoque ha llevado a medicar hasta al 25% de la población infantil de Estados Unidos, por ser catalogada como padeciendo el “Sindrome de Déficit de Atención”, y al uso masivo de antidepresivos en la población general ( usados con frecuencia en personas mayores de 65 años, y actualmente también administrados a jóvenes y niños), de modo tal que ahora estos remedios son número uno en ventas en el mundo, superando incluso a los antiácidos, o los indicados para bajar el colesterol, o los antihipertensivos.

 

Esto hizo que Estados Unidos fracasara en el intento de establecer como válido su “Manual de Diagnóstico Psiquiátrico” (DSM 5) al presentarlo en Gran Bretaña para su análisis.

 

La Sociedad Británica de Psicólogos, que agrupa más de 50.000 profesionales, luego de revisar ese compendio de síntomas o “enfermedades” se expidió diciendo : “Esta Sociedad está preocupada por la potencialidad de que los clientes y el público general se vean perjudicados por el uso continuo de fármacos para sus respuestas normales y naturales a sus experiencias; respuestas que es concebible que tengan consecuencias distresantes, y que demanden ayuda, pero que no reflejan enfermedad, tanto como expresan variación individual normal”. “Este sistema diagnóstico (DSM 5) no conforma el criterio de adecuado diagnóstico médico”. Identifica gente con dificultades, pero no conforma el criterio para categorizar demandado por un campo de la ciencia médica ( salvo en muy pocas excepciones,  como por ejemplo la demencia). “Nos preocupa que sistemas como este se basen en identificar problemas como si estuvieran ubicados “dentro” de los individuos”. “Con esto se pierde el contexto relacional y la innegable causa social de muchos problemas.”

Además ha generado un gasto monstruoso en medicación para la población y las obras sociales y prepagas, amén de un número elevado de muertes y suicidios acorde a publicaciones recientes.

 

Es por los motivos arriba enunciados que creo que se justifica expandir el empleo de las constelaciones en el área médica, tarea en la que estoy fuertemente comprometido.

Recoleta, Buenos Aires
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